Una de las preferencias de muchos cartageneros es deleitarse con la variedad de alimentos que se ofrecen en cada esquina de Cartagena.
En lo que estas personas no tienen en cuenta es el riesgo que corren al ingerir productos que no han sido adecuadamente tratados o manipulados.
Fritos, carnes, pasabocas, entre otros, hacen parte de la dieta de miles de personas que ven en éstos una opción para calmar su apetito a un precio favorable.
OSCAR DÍAZ , EL UNIVERSAL
Lo más recomendable es no consumir alimentos preparados en la calle, porque no reúnen las condiciones mínimas de higiene.
Así lo cree Anselmo Morales, quien armado con chicharrón y bollo limpio asegura que “esta comida es mejor que la que me como en mi casa y es lo único que me quita el hambre que me deja el trabajo”.
Ricardo Moreno, propietario de un puesto informal de comida en la Avenida Daniel Lemaitre, cuenta que con los 42 años de antigüedad que tiene su negocio ha mejorado notablemente la manipulación de los alimentos, y según él, eso queda confirmado en la afluencia constante de comensales.
El comerciante indicó que cuenta con la certificación expedida por el Departamento Administrativo de Salud (Dadis) y que por eso “podemos ofrecer un producto de calidad”.
La Plazoleta de la Olímpica es otro de los puntos neurálgicos donde se concentran varios kioscos que ofrecen alimentos, a los que los cartageneros que laboran en el Centro acuden masivamente.
En medio del trajín cotidiano del mediodía, Denis Echeverría, dueña de uno de los establecimientos de la zona, expresa: “Aquí cumplimos con todas las normas que exigen las autoridades gracias a capacitaciones con las que hemos perfeccionado la técnica para trabajar con comida”.
Echeverría reconoció además que en los 26 años que lleva operando en el lugar, ha tenido varias amenazas de cierre por parte de las autoridades distritales que controlan esta actividad, “pero siempre se llega a acuerdos para que nosotros cumplamos con lo que ellos nos piden”.
Los clientes de este restaurante parecen complacidos con la sazón de Denis, quien internada en su cocina no descuida en ningún momento los platillos que prepara en sus calderos.
Solo bastó con caminar un poco para hallar a un vendedor de chorizos, quien en medio de una calle cercana al Parque del Centenario, vociferaba los precios de su ‘manjar’.
Se trata José Ángel Torreglosa, quien ignora completamente la existencia de un certificado para la comercialización de alimentos, “yo no sé nada de certificados o carnés, lo que sí necesito es trabajar para mantener a mi familia”.
Como Torreglosa laboran en diferentes sectores de la ciudad personas que manipulan alimentos, sin que ninguna autoridad les haya otorgado el permiso respectivo.
“REALIZAMOS CONTROLES PERMANENTES”
Gustavo Orozco Lorduy, del Programa de Vigilancia y Control de Medicamentos y Alimentos del Dadis, indicó que la entidad adelanta acciones para regular esta actividad informal.
Como herramienta para su trabajo Orozco destacó el censo realizado en 2007 para la identificación de los manipuladores de alimentos, en el que se reveló una cifra de aproximadamente 800 personas dedicadas a esta labor en sectores diferentes de la ciudad.
Los datos estadísticos muestran al Centro y al resto del sector turístico como las zonas con presencia mayor de puestos de comercialización alimentos.
“Estamos en el proceso de identificación de la población hacia la que dirigimos nuestro esfuerzo, pero es un camino largo y dispendioso. En el censo que tenemos hoy no podemos encontrar, por ejemplo, a todas las personas que laboran de noche y que se ubican en sectores como la Troncal de Occidente”, explicó Orozco.
De igual manera, el informe ha servido, según el funcionario, para ofrecer capacitaciones al personal que ha cumplido con los requisitos que exige el estudio sanitario, así como la comprobación del permiso para operar en el espacio público.
“El trabajo de nosotros (Dadis) se complementa con el de la Oficina de Espacio Público y la Secretaría del Interior, quienes constantemente realizan operativos para frenar la proliferación de este tipo de negocios”, añadió
Por medio de Guardianes de la Salud Pública, la entidad pretende recordarle a los negocios comidas en las calles su compromiso con el tratamiento adecuado de los alimentos, y en caso de incumplimiento a las normas sanitarias, los infractores podrían ser sancionados con cierres transitorios de sus negocios, y si reinciden, la suspensión sería definitiva.
Carné de manipulador,
El Dadis informa que para obtener el permiso de manipulador de alimentos es necesario:
–Recibir una capacitación sobre Buenas Prácticas en Manipulación de Alimentos (BPM).
–Cumplir con los exámenes médicos de rigor.
El aval sólo se le otorga a vendedores ambulantes y estacionarios que manipulan alimentos en la vía pública con permiso de la Gerencia de Espacio Público. Además cobija a madres comunitarias que trabajan con alimentos para el restaurante escolares.
“No es higiénico”,
La nutricionista Marlene de Pantoja señala que “consumir alimentos preparados en la calle no es recomendable porque éstos están expuestos a las condiciones cambiantes del clima, y por tanto tienen probabilidad mayor de estar infectados con bacterias”.
Según la especialista, en estas condiciones “es factible que los alimentos se descompongan por estar a la intemperie”.
Además, “no es adecuado que una misma persona sea la que prepare los alimentos, reciba el dinero de las ventas y atienda las mesas de los clientes, que es lo que pasa en la mayoría de estos sitios”, puntualizó.
La nutricionista hace un llamado a la ciudadanía para que se abstenga de consumir alimentos en sitios que no cumplan con las normas sanitarias básicas
En lo que estas personas no tienen en cuenta es el riesgo que corren al ingerir productos que no han sido adecuadamente tratados o manipulados.
Fritos, carnes, pasabocas, entre otros, hacen parte de la dieta de miles de personas que ven en éstos una opción para calmar su apetito a un precio favorable.
OSCAR DÍAZ , EL UNIVERSAL
Lo más recomendable es no consumir alimentos preparados en la calle, porque no reúnen las condiciones mínimas de higiene.
Así lo cree Anselmo Morales, quien armado con chicharrón y bollo limpio asegura que “esta comida es mejor que la que me como en mi casa y es lo único que me quita el hambre que me deja el trabajo”.
Ricardo Moreno, propietario de un puesto informal de comida en la Avenida Daniel Lemaitre, cuenta que con los 42 años de antigüedad que tiene su negocio ha mejorado notablemente la manipulación de los alimentos, y según él, eso queda confirmado en la afluencia constante de comensales.
El comerciante indicó que cuenta con la certificación expedida por el Departamento Administrativo de Salud (Dadis) y que por eso “podemos ofrecer un producto de calidad”.
La Plazoleta de la Olímpica es otro de los puntos neurálgicos donde se concentran varios kioscos que ofrecen alimentos, a los que los cartageneros que laboran en el Centro acuden masivamente.
En medio del trajín cotidiano del mediodía, Denis Echeverría, dueña de uno de los establecimientos de la zona, expresa: “Aquí cumplimos con todas las normas que exigen las autoridades gracias a capacitaciones con las que hemos perfeccionado la técnica para trabajar con comida”.
Echeverría reconoció además que en los 26 años que lleva operando en el lugar, ha tenido varias amenazas de cierre por parte de las autoridades distritales que controlan esta actividad, “pero siempre se llega a acuerdos para que nosotros cumplamos con lo que ellos nos piden”.
Los clientes de este restaurante parecen complacidos con la sazón de Denis, quien internada en su cocina no descuida en ningún momento los platillos que prepara en sus calderos.
Solo bastó con caminar un poco para hallar a un vendedor de chorizos, quien en medio de una calle cercana al Parque del Centenario, vociferaba los precios de su ‘manjar’.
Se trata José Ángel Torreglosa, quien ignora completamente la existencia de un certificado para la comercialización de alimentos, “yo no sé nada de certificados o carnés, lo que sí necesito es trabajar para mantener a mi familia”.
Como Torreglosa laboran en diferentes sectores de la ciudad personas que manipulan alimentos, sin que ninguna autoridad les haya otorgado el permiso respectivo.
“REALIZAMOS CONTROLES PERMANENTES”
Gustavo Orozco Lorduy, del Programa de Vigilancia y Control de Medicamentos y Alimentos del Dadis, indicó que la entidad adelanta acciones para regular esta actividad informal.
Como herramienta para su trabajo Orozco destacó el censo realizado en 2007 para la identificación de los manipuladores de alimentos, en el que se reveló una cifra de aproximadamente 800 personas dedicadas a esta labor en sectores diferentes de la ciudad.
Los datos estadísticos muestran al Centro y al resto del sector turístico como las zonas con presencia mayor de puestos de comercialización alimentos.
“Estamos en el proceso de identificación de la población hacia la que dirigimos nuestro esfuerzo, pero es un camino largo y dispendioso. En el censo que tenemos hoy no podemos encontrar, por ejemplo, a todas las personas que laboran de noche y que se ubican en sectores como la Troncal de Occidente”, explicó Orozco.
De igual manera, el informe ha servido, según el funcionario, para ofrecer capacitaciones al personal que ha cumplido con los requisitos que exige el estudio sanitario, así como la comprobación del permiso para operar en el espacio público.
“El trabajo de nosotros (Dadis) se complementa con el de la Oficina de Espacio Público y la Secretaría del Interior, quienes constantemente realizan operativos para frenar la proliferación de este tipo de negocios”, añadió
Por medio de Guardianes de la Salud Pública, la entidad pretende recordarle a los negocios comidas en las calles su compromiso con el tratamiento adecuado de los alimentos, y en caso de incumplimiento a las normas sanitarias, los infractores podrían ser sancionados con cierres transitorios de sus negocios, y si reinciden, la suspensión sería definitiva.
Carné de manipulador,
El Dadis informa que para obtener el permiso de manipulador de alimentos es necesario:
–Recibir una capacitación sobre Buenas Prácticas en Manipulación de Alimentos (BPM).
–Cumplir con los exámenes médicos de rigor.
El aval sólo se le otorga a vendedores ambulantes y estacionarios que manipulan alimentos en la vía pública con permiso de la Gerencia de Espacio Público. Además cobija a madres comunitarias que trabajan con alimentos para el restaurante escolares.
“No es higiénico”,
La nutricionista Marlene de Pantoja señala que “consumir alimentos preparados en la calle no es recomendable porque éstos están expuestos a las condiciones cambiantes del clima, y por tanto tienen probabilidad mayor de estar infectados con bacterias”.
Según la especialista, en estas condiciones “es factible que los alimentos se descompongan por estar a la intemperie”.
Además, “no es adecuado que una misma persona sea la que prepare los alimentos, reciba el dinero de las ventas y atienda las mesas de los clientes, que es lo que pasa en la mayoría de estos sitios”, puntualizó.
La nutricionista hace un llamado a la ciudadanía para que se abstenga de consumir alimentos en sitios que no cumplan con las normas sanitarias básicas
11 comentarios:
el documento tiene razón con eso que las vetas ambulantes se han convertido en un problema ya que últimamente se han venido viendo muchas muerte por lectospirosis, que es una enfermedad trasmitida por las eses de las ratas, y estos roedores se encuentran frecuentemente en las calles y exponen a contaminación de alíemelos que se venden en la calles, y estos a su vez no cumplen con ninguna norma sanitaria, ya que las personas que venden este tipo de comidas esta en ignorancia con respecto a todas las bacterias a las que se exponen al vender y al consumir, como consejo digo que no deberían comer este tipo de comidas por que puede ser un veneno mortal
la irresponzabilidad no es solo de los vendedores ambulantes tambien es del dadis como entidad y de nosotros por consumir alimentos que no son certificados por nadie asi que no nos quejemos que nosostros patrocinamos esta comercializacion consumiendo estos alimentos reflexionemos
Charly Lemos Angulo: en este problema existen dos polos; aquellos vendedores interesados en mejorar sus productos y en capacitarse para ofrecer un servicio por lo menos, con las normas minimas de calidad e higiene y en el otro extremo los vendedores irresponsables y desinteresados en avansar hacia un mejor servicio. los departamentos encargados de regular esta problematica deben tomar las medidas necesarias para subsanarla ya que estamos frente a un problema de salud publica, el problema no radica en vender o consumir productos callejeros, el problema esta en que los encargados de la distribucion de estos productos sean personas capacitadas para ejercer esta funcion de la mejor manera posible.
la contaminacion del ambiente trae en el aire miles y miles de bacterias y si a esto le sumamos un puesto de trabajo sucio y sanitariamente deteriorado estamos frente a las mas peligrosas enfermedades.
danny daniel
tenemos que ser concientes que la mayoria de los vendedores ambulantes no estan interesados en la salud de minguno de nosotros solo les interesa ganar dinero lo que es muy perjudicial para nuestra salud que somos los que consumimos estos productos, se deberia concientizar a los vendedores que el igiene de los pruductos y de ellos es fundamental para la salud
JOhn Rodriguez
Yo creo es mas importante la actitud y la conciencia de la gente hacia estos sitios lo que instaria a sus propietarios cumplir con las BPM.
Si la gente sigue concurriendo a estos sitios sin las minimas condiciones higienicas y de salubridad, estaria incentivando este tipo negocios.
Melissa: todos somos consientes de los miles de bacterias a laos que se encuentran expuestos las comidas callejeras y que en realidad es bastante antihigiénico la forma de manipulación de esto, pero a la vez es una contradicción por que se ve la necesidad de los vendedores y el apetito de los consumidores. la verdad los controles y estudios del DADIS y cada uno de sus departamentos me parecen muy bueno pero el empeño y los esfuerzos por controlar estos expendios debe ser mucho mayor, conociendo que no es una tarea fácil, pero se deben buscar los medios que faciliten el entendimiento tanto de los consumidores como de los vendedores
aunque las personas ejercen este tipo de negocio para ganarce el sustento diario debemos concientizarnos acerca que no cumplen con los requicitos aplicables para la manipulacion de los alimentos como las BPM y mermar las compra de los alimentos en esos sitios ya que no sabemos como le realizan y ademas son perfudiciales para nuestra salud.
El articulo advierte de otro ingrediente que agudiza la salud publica en la ciudad y el estado antihigiénico en que están los negocios ambulantes o fijos y que intervienen en la manipulación de alimentos, se habla del poco control que ejercen las autoridades y nos olvidamos que los primeros en ejercer control somos nosotros mismos como consumidores, que contamos con la capacidad de identificar que no se esta manipulando correctamente un alimento y que sin embargo lo consumimos por estar sumergidos en los afanes diarios.
No olvidemos que cada quien es responsable de su salud y no todo se lo podemos dejar a las autoridades.
Reynaldo Villalba V.
para todos es sabido que las normas de higiene en este tipo de venta callejeras es muy baja o casi nula una de las cosas mas frecuentes es que tomanel dinero con las manos y luego la masa sin proteccion, todo esto representa gran peligro para los consumidores y pienso que la solucion no es quitar estos lugares sino que sean capacitados y regulados por las autoridades competentes.
estoy de acuerdo con estos funcionarios encargados de estos sitios de comidas en la calle, de que todos los vendedores cumplan con los requisitos que ellos exigen,ya que nos permiten un bienestar y cuidado de nuestra salud, ya que muchos de los ciudadanos deleitan muchos de estas comidas..y a veces lo hacen por factor tiempo y tienen que recurrir a estas comidas callejeras, y someterlos a todos a las capacitaciones.
Es cierto que a nadie se le puede negar el derecho al trabajo, pero también hay que reconocer que los derechos de las personas terminan donde comienzan los de los demás, por esta razón si el trabajo al cual se dedica algunas personas es la alimentación, y reciben un beneficio a través de este, entonces hay que tener en cuenta principalmente la higiene con el cual se preparan estos alimentos, y cumplir con todos los requisitos que exige el DADIS, para la distribución y venta de estos "alimentos callejeros" ya que es necesario alimentarse a diario y abstenerse a comer este tipo de comidas callejeras o seleccionar un restaurante con control e higiene puede ser una la solución; pero no todas las personas tienen la oportunidad ni la voluntad de hacer lo dicho.
De tal manera que una de las opciones más correctas es concientizar a estas personas de la importante que es su trabajo para la comunidad.
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