Buenas noches estudiantes, por las fechas de sustentación de los proyectos de aula, el día 30 de mayo es la presentación de las obras de teatro del libro.
Gung Ho amigos.
Para este viernes veremos panorama de factores de riesgo (Laura y Melissa) e indicadores de gestión.
lunes, 12 de mayo de 2008
CARTA A GARCIA
Apología de la carta a García.
El pasatiempo literario que va a leer usted, amigo, "UNA CARTA A GARCÍA"; fue escrito de sobremesa, una tarde, en el corto término de una hora. Pasó esto el 22 de Febrero de 1899, aniversario del natalicio de Jorge Washington y en Marzo del mismo año ya se había publicado en la revista "Philistine". Fue algo que brotó caliente de mi corazón y lo escribí tras un día gastado en la pesada faena de excitar a infelices sumidos en los limbos de una innacción criminal a que se tornasen hombres auténticos, radiactivos. Pero la verdadera idea creadora brotó de labios de mi hijo Bert, cuando en el curso de la conversación entre taza y taza de té, sugirió que el héroe verdadero de la guerra de independencia de Cuba había sido Rowan.
"Si, dijo mi hijo, porque Rowan fue quien en la hora oportuna, culminante, llevó a cabo el hecho único, necesario; llevar el mensaje a García".
La frase me hirió como un rayo. Sí, exclamé, el muchacho tiene razón: el héroe es siempre aquel que cumple su misión, el que lleva la carta a García. Corrí a mi escritorio y de un tirón de uno a otro cabo, escribí: "UNA CARTA A GARCÍA".
Tan poco caso hice a mi escrito, que fue publicado en la revista sin encabezamiento siquiera.
La edición salió y empezaron a llover pedidos por docena, por cincuenta, por cien ejemplares, de la revista, y cuando THE AMERICAN NEWS CO., pidió mil ejemplares, pregunté lleno de asombro a uno de mis ayudantes qué era lo que en ese número de la revista levantaba tal polvareda; con asombro oí la respuesta: "Esa historia tuya acerca de García".
Al día siguiente recibí un telegrama de George H. Daniels del New York Central Railroad, que decía: "deme el precio de 100,000 ejemplares de artículo de Rowan, en forma de folleto, con un aviso en la portada sobre el Empire State express, y diga cómo puede hacer la entrega".
Contesté dando el precio y avisando que la entrega se podía hacer en dos años. Disponíamos de tan pocos elementos, que eso de imprimir 100,000 ejemplares, nos parecía una empresa temeraria. El resultado fue que dí permiso a Mr. Daniels para reimprimir el artículo por su cuenta. Hízolo en ediciones de a medio millón de folletos. Dos o tres lotes de a 500,000 fueron puestos en circulación y además fue reproducido por cerca de 200 revistas y periódicos y traducido a todas las lenguas vivas.
En los tiempos en que Mr. Daniels distribuía "LA CARTA A GARCÍA", vino a los Estados Unidos el Príncipe Kilakoff, director de los ferrocarriles rusos. Y como dicho príncipe fuese huesped del New York Central y saliera a una gira por todo el país bajo la dirección personal de Mr. Daniels, conoció el folleto y se interesó por él más, quizá por ser Mr. Daniels quien lo repartía y por la gran cantidad que vio circular, de mano en mano, que por cualquier otra causa.
Lo cierto del caso fue que, de vuelta a su país, lo hizo traducir al ruso e hizo repartir sendos ejemplares a los empleados de todos los ferrocarriles del imperio. De Rusia pasó a Alemania, a Francia, a España, a Turquía, al Indostán, a la China...
Durante la guerra rusa-japonesa, cada soldado ruso que iba al frente llevaba un ejemplar de "LA CARTA A GARCÍA". Al encontrar los japoneses el folleto en poder de todos y cada uno de los prisioneros de guerra, concluyeron que debía ser algo excelente y lo vertieron a su idioma. Por orden de Mikado fue repartido a cada uno de los empleados del gobierno, militares o civiles.
Alrededor de 40,000,000 de ejemplares de "LA CARTA A GARCÍA" han sido impresos, siendo esta la mayor circulación que una obra, en vida de su autor, haya logrado en tiempo alguno de la historia, gracias a una serie de afortunados incidentes.
CARTA A GARCIA i
Hubo un hombre cuya actuación en la guerra de Cuba, culmina como un astro en su perihelio.
Sucedió que cuando hubo estallado la guerra entre España y los Estados Unidos, palpóse clara la necesidad de un entendimiento inmediato entre el Presidente de la Unión Americana y el General Calixto García. Pero, ¿cómo hacerlo? Hallábase García en esos momentos Dios sabe dónde en alguna serranía perdida en el interior de la Isla. Y era precisa su colaboración. Pero, ¿cómo hacer llegar a sus manos un despacho? ¿Qué hacer?
Alguien dice al Presidente: "Conozco a un hombre llamado Rowan. Si alguna persona en el mundo es capaz de dar con García es él: Rowan".
Cómo el sujeto que lleva por nombre Rowan toma la carta, guárdala en una bolsa que cierra contra su corazón, desembarca a los cuatro días en las costas de Cuba, desaparece en la selva primitiva para reaparecer de nuevo a las tres semanas al otro extremo de la Isla, cruzando un territorio hostil, y entrega la carta a García, son cosas de las cuales no tengo especial interés narrar aquí. El punto sobre el cual quiero llamar la atención es éste:
"McKinley da a Rowan una carta para que la lleve a García. Rowan toma la carta y no pregunta: ¿en dónde podré encontrarlo?".
¡Por Dios vivo!, que aquí hay un hombre cuya estatua debería ser vaciada en bronces eternos y colocada en cada uno de los colegios del universo. Porque lo que debe enseñarse a los jóvenes no es esto o lo de más allá; sino vigorizar, templar su ser íntegro para el deber, enseñarlos a obrar prontamente, a concentrar sus energías, a hacer las cosas, "a llevar la carta a García".
El General García ya no existe. Pero hay muchos Garcías en el mundo. Qué desaliento no habrá sentido todo hombre de empresa, que necesita de la colaboración de muchos, que no se haya quedado alguna vez estupefacto ante la imbecilidad del común de los hombres, ante su abulia, ante su falta de energía para llevar a término la ejecución de un acto.
Descuido culpable, trabajo a medio hacer, desgreño, indiferencia, parecen ser la
regla general. Y sin embargo no se puede tener éxito, si no se logra por uno u otro medio la colaboración completa de los subalternos, a menos que Dios en su bondad, obre un milagro y envie un ángel iluminador como ayudante.
El lector puede poner a prueba mis palabras: llame a uno de los muchos empleados que trabajan a sus órdenes y dígale: "Consulte usted la Enciclopedia y hágame el favor de sacar un extracto de la vida de Corregio". ¿Cree usted que su ayudante le dirá: "sí señor", y ponga manos a la obra?
Pues no lo crea. Le lanzará una mirada vaga y le hará una o varias de las siguientes preguntas:
¿Quién era él?
¿En qué Enciclopedia busco eso?
¿Está usted seguro de que esto está entre mis deberes?
¿No será la vida de Bismark la que usted necesita?
¿Por qué no ponemos a Carlos a que busque eso?
¿Necesita usted de ello con urgencia?
¿Quiere que le traiga el libro para que usted mismo busque allí lo que necesita?
Diga: ¿para qué quiere saber eso? Y apuesto diez contra uno a que después de que usted haya respondido íntegramente el anterior cuestionario y haya explicado el modo de verificar la información y para qué la necesita usted, el prodigioso ayudante se retirará y buscará otro empleado para que le ayude a buscar a "GARCÍA" y regresará luego a informarle que tal hombre no existió en el mundo.
Puede suceder que yo pierda mi apuesta, pero si la ley de los promedios es cierta, no la perderé. Y si usted es un hombre cuerdo no se tomará el trabajo de explicarle a su ayudante que Corregio se busca en la C y no en la K; se sonreirá usted y suavemente le dirá: "dejemos eso". Y buscará usted personalmente lo que necesita averiguar.
Y esta incapacidad para la acción independiente, esta estupidez moral, esta atrofia de la voluntad, esta mala gana para remover por sí mismo los obstáculos, es lo que retarda el bienestar colectivo de la sociedad. Y si los hombres no obran en su provecho personal, ¿qué harán cuando el beneficio de su esfuerzo sea para todos?
Se palpa la necesidad de un capataz armado de garrote. El temor de ser despedidos el sábado por la tarde es lo único que retiene a muchos trabajadores en su puesto. Ponga un aviso solicitando un secretario, y de cada diez aspirantes, nueve no saben ni ortografía ni puntuación.
¿Podrían tales gentes llevar la carta a García?
Continuación de la carta a García
En cierta ocasión me decía el jefe de una gran fábrica: "Ve usted a ese contador que está allí?"
"Lo veo, ¿y qué?"
"Es un gran contabilista; pero si lo envio a la parte alta de la ciudad con cualquier objeto, puede que desempeñe la misión correctamente; pero puede ser también que en su viaje se detenga en cuatro cantinas y al llegar a la calle principal de la ciudad haya olvidado absolutamente a qué iba". ¿Podría confiársele a un tío semejante la carta para García?
En los últimos tiempos es frecuente oir hablar con gran simpatía del pobre trabajador víctima de la explotación industrial, del hombre honrado, sin trabajo, que por todas partes busca inútilmente emplearse. Y a todo esto se mezclan palabras duras contra los que están arriba, y nada se dice del jefe de industria que envejece prematuramente luchando en vano por enseñar a ejecutar a otros un trabajo que ni quieren aprender ni les importa; ni de su larga y paciente lucha con colaboradores que no colaboran y que sólo esperan verlo volver la espalda para malgastar el tiempo. En todo almacén, en toda fábrica, hay una continua renovación de empleados. El jefe despide a cada instante a individuos incapaces de impulsar su industria y llama a otros a ocupar sus puestos. Y esta escogencia no cesa en tiempo alguno ni en los buenos ni en los malos. Con la sola diferencia de que cuando hay escasez de trabajo la selección se hace mejor; pero en todo tiempo y siempre el incapaz es despedido; "la ley de la supervivencia de los mejores se impone".
Por interés propio todo patrono conserva a su servicio a los más hábiles: aquellos capaces de llevar la carta a García.
Conozco a un hombre de facultades verdaderamente brillantes, pero inhábil para manejar sus propios negocios y absolutamente inútil para gestionar los ajenos, porque lleva siempre consigo la insana sospecha de que sus superiores lo oprimen o tratan de oprimirlo. Ni sabe dar órdenes ni sabe recibirlas. Si se enviara con él la carta a García, contestaría muy probablemente: "llévela usted". Hoy este hombre vaga por las calles en busca de oficio, mientras el viento silba al pasar entre las hilachas de su vestido. Nadie que lo conozca se atreve a emplearlo por ser él un sembrador de discordias. No le entra la razón y sólo sería sensible al taconazo de una bota número 45 de doble suela.
Comprendo que un hombre tan deformado moralmente merece tanta compasión como si lo fuera físicamente; pero al compadecerlo recordemos también a aquellos que luchan por sacar triunfante una empresa, sin que sus horas de trabajo estén limitadas por el pito de la fábrica, y cuyo cabello se torna prematuramente blanco en la lucha tenaz por conservar sus puestos a individuos de indiferencia glacial, imbéciles e ingratos que le deben a él el pan que se comen y el hogar que los abriga.
¿Habré exagerado demasiado? Puede ser; pero cuando todo el mundo habla de los trabajadores, así, sin distinción ninguna; quiero tener una frase de simpatía para el hombre que logra éxito; para aquél que luchando contra todos los obstáculos, dirige los esfuerzos de los otros, y cuando ha triunfado, sólo obtiene por recompensa --si acaso-- pan y abrigo. Yo también he trabajado a jornal y me he hecho la comida con mis propias manos; he sido patrono y puedo juzgar por experiencia propia y sé que hay mucho que decir de parte y parte. La pobreza no da excelencia por sí sola; los harapos no son recomendación; no todos los patronos son duros y rapaces, ni todos los pobres son virtusosos.
Mi corazón está con aquellos obreros que trabajan lo mismo cuando el capataz está presente que cuando está ausente. Y el hombre que se hace cargo de una carta para García y la lleva tranquilamente sin hacer preguntas idiotas, y sin la intención perversa de arrojarla en la primera alcantarilla que se encuentra al paso, y sin otro objetivo que llevarla a su destino; a este hombre jamás se le despedirá de su trabajo, ni tendrá jamás que entrar en huelga para obtener un aumento de salario. La civilización es una lucha prolongada en busca de tales individuos. Todo lo que un hombre de esta clase pida, lo tendrá; lo necesitan en todas partes; en las ciudades, en los pueblos, en las aldeas, en las oficinas; en las fábricas; en los almacenes. El mundo los pide a gritos, el mundo está esperando siempre ansioso el advenimiento de hombres capaces de llevar la carta a García.
El mundo confiere su mejores premios tanto en honores como en dinero, a una sola cosa: a la iniciativa.
¿Qué es la iniciativa?
¿Qué es la iniciativa? Puedo definirla en pocas palabras: hacer, lo que se debe de hacer, bien hecho; sin que nadie lo mande.
A quien hace una cosa bien hecha sin que nadie se lo ordene, sigue aquel que la hace bien cuando se le ha ordenado una sola vez, es decir; aquéllos que saben llevar la carta a García. Estos reciben altos honores, pero su pago no guarda la misma proporción.
Vienen luego aquéllos que obran sólo cuando se les ha dado la orden por dos veces; no reciben honores y sólo tienen un pago pequeño.
Se encuentran después los que hacen una cosa bien hecha, pero sólo cuando la necesidad los aguijonea; en vez de honores reciben la indiferencia y se les paga con una miseria. Estos tales emplean la mayor parte de su tiempo refiriendo historias de su mala suerte.
Todavía en una escala inferior están aquéllos que no hacen nada bien hecho, aún cuando algún compañero se lo enseñe a hacer y permanezca a su lado para cerciorarse de que lo hacen; éstos pierden constantemente sus puestos y reciben como pago el desprecio que se merecen, a menos que por suerte tengan un padre rico, y en este caso el destino los acecha en su camino hasta descargarles un recio golpe.
¿A qué clase pertenece usted?
El pasatiempo literario que va a leer usted, amigo, "UNA CARTA A GARCÍA"; fue escrito de sobremesa, una tarde, en el corto término de una hora. Pasó esto el 22 de Febrero de 1899, aniversario del natalicio de Jorge Washington y en Marzo del mismo año ya se había publicado en la revista "Philistine". Fue algo que brotó caliente de mi corazón y lo escribí tras un día gastado en la pesada faena de excitar a infelices sumidos en los limbos de una innacción criminal a que se tornasen hombres auténticos, radiactivos. Pero la verdadera idea creadora brotó de labios de mi hijo Bert, cuando en el curso de la conversación entre taza y taza de té, sugirió que el héroe verdadero de la guerra de independencia de Cuba había sido Rowan.
"Si, dijo mi hijo, porque Rowan fue quien en la hora oportuna, culminante, llevó a cabo el hecho único, necesario; llevar el mensaje a García".
La frase me hirió como un rayo. Sí, exclamé, el muchacho tiene razón: el héroe es siempre aquel que cumple su misión, el que lleva la carta a García. Corrí a mi escritorio y de un tirón de uno a otro cabo, escribí: "UNA CARTA A GARCÍA".
Tan poco caso hice a mi escrito, que fue publicado en la revista sin encabezamiento siquiera.
La edición salió y empezaron a llover pedidos por docena, por cincuenta, por cien ejemplares, de la revista, y cuando THE AMERICAN NEWS CO., pidió mil ejemplares, pregunté lleno de asombro a uno de mis ayudantes qué era lo que en ese número de la revista levantaba tal polvareda; con asombro oí la respuesta: "Esa historia tuya acerca de García".
Al día siguiente recibí un telegrama de George H. Daniels del New York Central Railroad, que decía: "deme el precio de 100,000 ejemplares de artículo de Rowan, en forma de folleto, con un aviso en la portada sobre el Empire State express, y diga cómo puede hacer la entrega".
Contesté dando el precio y avisando que la entrega se podía hacer en dos años. Disponíamos de tan pocos elementos, que eso de imprimir 100,000 ejemplares, nos parecía una empresa temeraria. El resultado fue que dí permiso a Mr. Daniels para reimprimir el artículo por su cuenta. Hízolo en ediciones de a medio millón de folletos. Dos o tres lotes de a 500,000 fueron puestos en circulación y además fue reproducido por cerca de 200 revistas y periódicos y traducido a todas las lenguas vivas.
En los tiempos en que Mr. Daniels distribuía "LA CARTA A GARCÍA", vino a los Estados Unidos el Príncipe Kilakoff, director de los ferrocarriles rusos. Y como dicho príncipe fuese huesped del New York Central y saliera a una gira por todo el país bajo la dirección personal de Mr. Daniels, conoció el folleto y se interesó por él más, quizá por ser Mr. Daniels quien lo repartía y por la gran cantidad que vio circular, de mano en mano, que por cualquier otra causa.
Lo cierto del caso fue que, de vuelta a su país, lo hizo traducir al ruso e hizo repartir sendos ejemplares a los empleados de todos los ferrocarriles del imperio. De Rusia pasó a Alemania, a Francia, a España, a Turquía, al Indostán, a la China...
Durante la guerra rusa-japonesa, cada soldado ruso que iba al frente llevaba un ejemplar de "LA CARTA A GARCÍA". Al encontrar los japoneses el folleto en poder de todos y cada uno de los prisioneros de guerra, concluyeron que debía ser algo excelente y lo vertieron a su idioma. Por orden de Mikado fue repartido a cada uno de los empleados del gobierno, militares o civiles.
Alrededor de 40,000,000 de ejemplares de "LA CARTA A GARCÍA" han sido impresos, siendo esta la mayor circulación que una obra, en vida de su autor, haya logrado en tiempo alguno de la historia, gracias a una serie de afortunados incidentes.
CARTA A GARCIA i
Hubo un hombre cuya actuación en la guerra de Cuba, culmina como un astro en su perihelio.
Sucedió que cuando hubo estallado la guerra entre España y los Estados Unidos, palpóse clara la necesidad de un entendimiento inmediato entre el Presidente de la Unión Americana y el General Calixto García. Pero, ¿cómo hacerlo? Hallábase García en esos momentos Dios sabe dónde en alguna serranía perdida en el interior de la Isla. Y era precisa su colaboración. Pero, ¿cómo hacer llegar a sus manos un despacho? ¿Qué hacer?
Alguien dice al Presidente: "Conozco a un hombre llamado Rowan. Si alguna persona en el mundo es capaz de dar con García es él: Rowan".
Cómo el sujeto que lleva por nombre Rowan toma la carta, guárdala en una bolsa que cierra contra su corazón, desembarca a los cuatro días en las costas de Cuba, desaparece en la selva primitiva para reaparecer de nuevo a las tres semanas al otro extremo de la Isla, cruzando un territorio hostil, y entrega la carta a García, son cosas de las cuales no tengo especial interés narrar aquí. El punto sobre el cual quiero llamar la atención es éste:
"McKinley da a Rowan una carta para que la lleve a García. Rowan toma la carta y no pregunta: ¿en dónde podré encontrarlo?".
¡Por Dios vivo!, que aquí hay un hombre cuya estatua debería ser vaciada en bronces eternos y colocada en cada uno de los colegios del universo. Porque lo que debe enseñarse a los jóvenes no es esto o lo de más allá; sino vigorizar, templar su ser íntegro para el deber, enseñarlos a obrar prontamente, a concentrar sus energías, a hacer las cosas, "a llevar la carta a García".
El General García ya no existe. Pero hay muchos Garcías en el mundo. Qué desaliento no habrá sentido todo hombre de empresa, que necesita de la colaboración de muchos, que no se haya quedado alguna vez estupefacto ante la imbecilidad del común de los hombres, ante su abulia, ante su falta de energía para llevar a término la ejecución de un acto.
Descuido culpable, trabajo a medio hacer, desgreño, indiferencia, parecen ser la
regla general. Y sin embargo no se puede tener éxito, si no se logra por uno u otro medio la colaboración completa de los subalternos, a menos que Dios en su bondad, obre un milagro y envie un ángel iluminador como ayudante.
El lector puede poner a prueba mis palabras: llame a uno de los muchos empleados que trabajan a sus órdenes y dígale: "Consulte usted la Enciclopedia y hágame el favor de sacar un extracto de la vida de Corregio". ¿Cree usted que su ayudante le dirá: "sí señor", y ponga manos a la obra?
Pues no lo crea. Le lanzará una mirada vaga y le hará una o varias de las siguientes preguntas:
¿Quién era él?
¿En qué Enciclopedia busco eso?
¿Está usted seguro de que esto está entre mis deberes?
¿No será la vida de Bismark la que usted necesita?
¿Por qué no ponemos a Carlos a que busque eso?
¿Necesita usted de ello con urgencia?
¿Quiere que le traiga el libro para que usted mismo busque allí lo que necesita?
Diga: ¿para qué quiere saber eso? Y apuesto diez contra uno a que después de que usted haya respondido íntegramente el anterior cuestionario y haya explicado el modo de verificar la información y para qué la necesita usted, el prodigioso ayudante se retirará y buscará otro empleado para que le ayude a buscar a "GARCÍA" y regresará luego a informarle que tal hombre no existió en el mundo.
Puede suceder que yo pierda mi apuesta, pero si la ley de los promedios es cierta, no la perderé. Y si usted es un hombre cuerdo no se tomará el trabajo de explicarle a su ayudante que Corregio se busca en la C y no en la K; se sonreirá usted y suavemente le dirá: "dejemos eso". Y buscará usted personalmente lo que necesita averiguar.
Y esta incapacidad para la acción independiente, esta estupidez moral, esta atrofia de la voluntad, esta mala gana para remover por sí mismo los obstáculos, es lo que retarda el bienestar colectivo de la sociedad. Y si los hombres no obran en su provecho personal, ¿qué harán cuando el beneficio de su esfuerzo sea para todos?
Se palpa la necesidad de un capataz armado de garrote. El temor de ser despedidos el sábado por la tarde es lo único que retiene a muchos trabajadores en su puesto. Ponga un aviso solicitando un secretario, y de cada diez aspirantes, nueve no saben ni ortografía ni puntuación.
¿Podrían tales gentes llevar la carta a García?
Continuación de la carta a García
En cierta ocasión me decía el jefe de una gran fábrica: "Ve usted a ese contador que está allí?"
"Lo veo, ¿y qué?"
"Es un gran contabilista; pero si lo envio a la parte alta de la ciudad con cualquier objeto, puede que desempeñe la misión correctamente; pero puede ser también que en su viaje se detenga en cuatro cantinas y al llegar a la calle principal de la ciudad haya olvidado absolutamente a qué iba". ¿Podría confiársele a un tío semejante la carta para García?
En los últimos tiempos es frecuente oir hablar con gran simpatía del pobre trabajador víctima de la explotación industrial, del hombre honrado, sin trabajo, que por todas partes busca inútilmente emplearse. Y a todo esto se mezclan palabras duras contra los que están arriba, y nada se dice del jefe de industria que envejece prematuramente luchando en vano por enseñar a ejecutar a otros un trabajo que ni quieren aprender ni les importa; ni de su larga y paciente lucha con colaboradores que no colaboran y que sólo esperan verlo volver la espalda para malgastar el tiempo. En todo almacén, en toda fábrica, hay una continua renovación de empleados. El jefe despide a cada instante a individuos incapaces de impulsar su industria y llama a otros a ocupar sus puestos. Y esta escogencia no cesa en tiempo alguno ni en los buenos ni en los malos. Con la sola diferencia de que cuando hay escasez de trabajo la selección se hace mejor; pero en todo tiempo y siempre el incapaz es despedido; "la ley de la supervivencia de los mejores se impone".
Por interés propio todo patrono conserva a su servicio a los más hábiles: aquellos capaces de llevar la carta a García.
Conozco a un hombre de facultades verdaderamente brillantes, pero inhábil para manejar sus propios negocios y absolutamente inútil para gestionar los ajenos, porque lleva siempre consigo la insana sospecha de que sus superiores lo oprimen o tratan de oprimirlo. Ni sabe dar órdenes ni sabe recibirlas. Si se enviara con él la carta a García, contestaría muy probablemente: "llévela usted". Hoy este hombre vaga por las calles en busca de oficio, mientras el viento silba al pasar entre las hilachas de su vestido. Nadie que lo conozca se atreve a emplearlo por ser él un sembrador de discordias. No le entra la razón y sólo sería sensible al taconazo de una bota número 45 de doble suela.
Comprendo que un hombre tan deformado moralmente merece tanta compasión como si lo fuera físicamente; pero al compadecerlo recordemos también a aquellos que luchan por sacar triunfante una empresa, sin que sus horas de trabajo estén limitadas por el pito de la fábrica, y cuyo cabello se torna prematuramente blanco en la lucha tenaz por conservar sus puestos a individuos de indiferencia glacial, imbéciles e ingratos que le deben a él el pan que se comen y el hogar que los abriga.
¿Habré exagerado demasiado? Puede ser; pero cuando todo el mundo habla de los trabajadores, así, sin distinción ninguna; quiero tener una frase de simpatía para el hombre que logra éxito; para aquél que luchando contra todos los obstáculos, dirige los esfuerzos de los otros, y cuando ha triunfado, sólo obtiene por recompensa --si acaso-- pan y abrigo. Yo también he trabajado a jornal y me he hecho la comida con mis propias manos; he sido patrono y puedo juzgar por experiencia propia y sé que hay mucho que decir de parte y parte. La pobreza no da excelencia por sí sola; los harapos no son recomendación; no todos los patronos son duros y rapaces, ni todos los pobres son virtusosos.
Mi corazón está con aquellos obreros que trabajan lo mismo cuando el capataz está presente que cuando está ausente. Y el hombre que se hace cargo de una carta para García y la lleva tranquilamente sin hacer preguntas idiotas, y sin la intención perversa de arrojarla en la primera alcantarilla que se encuentra al paso, y sin otro objetivo que llevarla a su destino; a este hombre jamás se le despedirá de su trabajo, ni tendrá jamás que entrar en huelga para obtener un aumento de salario. La civilización es una lucha prolongada en busca de tales individuos. Todo lo que un hombre de esta clase pida, lo tendrá; lo necesitan en todas partes; en las ciudades, en los pueblos, en las aldeas, en las oficinas; en las fábricas; en los almacenes. El mundo los pide a gritos, el mundo está esperando siempre ansioso el advenimiento de hombres capaces de llevar la carta a García.
El mundo confiere su mejores premios tanto en honores como en dinero, a una sola cosa: a la iniciativa.
¿Qué es la iniciativa?
¿Qué es la iniciativa? Puedo definirla en pocas palabras: hacer, lo que se debe de hacer, bien hecho; sin que nadie lo mande.
A quien hace una cosa bien hecha sin que nadie se lo ordene, sigue aquel que la hace bien cuando se le ha ordenado una sola vez, es decir; aquéllos que saben llevar la carta a García. Estos reciben altos honores, pero su pago no guarda la misma proporción.
Vienen luego aquéllos que obran sólo cuando se les ha dado la orden por dos veces; no reciben honores y sólo tienen un pago pequeño.
Se encuentran después los que hacen una cosa bien hecha, pero sólo cuando la necesidad los aguijonea; en vez de honores reciben la indiferencia y se les paga con una miseria. Estos tales emplean la mayor parte de su tiempo refiriendo historias de su mala suerte.
Todavía en una escala inferior están aquéllos que no hacen nada bien hecho, aún cuando algún compañero se lo enseñe a hacer y permanezca a su lado para cerciorarse de que lo hacen; éstos pierden constantemente sus puestos y reciben como pago el desprecio que se merecen, a menos que por suerte tengan un padre rico, y en este caso el destino los acecha en su camino hasta descargarles un recio golpe.
¿A qué clase pertenece usted?
martes, 6 de mayo de 2008
TRABAJAR PROFESIONALMENTE EN EL AULA
Mucho es lo que me he acordado de mi dos profesores. Recuerdo a inicio de semestre la presentación de la electiva, presentarme y describir el desarrollo del semestre a mis estudiantes, muchos de ellos todavía asisten a la clase poco preparados, apáticos, irrespetuosos y desmotivados.
Recuerdo cuando yo era un estudiante universitario, recuerdo cuando en los primeros semestres celebraba que los profesores no asistieran a clase, para mi eso era excelente, que equivocada estaba en esos tiempos. Aun así leía mis libros antes de que yo fuera a la clase, subrayaba definiciones claves y llegaba a clase preparada con preguntas sobre el texto que no comprendí. Yo sabía que necesitaba dominar el material, porque una vez que me graduara, iba a estar la empresa y yo, no iban a estar los libros y maestros para ayudarme.
Mis compañeros eran muy buenos estudiantes, pero no faltaba el que nos hiciera reír a todos, aquel que se burlaba de cada falla del profesor (como si este fuera perfecto) y claro aquel que quería demostrarle a todos lo rebelde que era y como desafiaba al profesor llegando tarde, probándolo con preguntas maliciosas y saliéndose de la clase cuando quisiera, solo para llamar la atención.
Ahora que analizo, justamente esos dos compañeros no están muy bien en su vida profesional, justamente esos huecos generados a lo largo de su carrera se han hecho visibles en su faceta profesional, lo peor de todo es que seguramente ya a nadie le importa que tan chistosos fueron en la universidad.
Para mi fortuna, tuve la oportunidad de conocer a dos de los docentes que mas me aportaron en toda mi carrera universitaria, me enseñaron a ser exigente conmigo misma, a realizar excelentes presentaciones (que ahora mismo son admiradas por directivos), a ser exigente con la presentación de mis trabajos (ahora veo reflejado en los informes), me enseñaron que ante un mercado sitiado de profesionales uno tiene que marcar la diferencia desde sus inicios y uno inicia en la Universidad, es decir TRABAJAR PROFESIONALMENTE EN EL AULA. Me di cuenta de la importancia de mi trabajo, y también que si yo no hacía mi trabajo de forma correcta, entonces yo sufriría la reputación de ser un mal Ingeniero industrial. Encima de eso, traería la vergüenza a mi profesión.
Mis dos docentes me enseñaron algunas normas básicas en la relación maestro- estudiante, luego de mi corta carrera como docente he incluido algunas sugerencias para los estudiantes, a fin de ayudarlos a actuar profesionalmente en el aula:
1. Ir preparado a clase, le ayudará mucho para poder participar en los debates de clase y hacer preguntas. Los docentes realmente disfrutan de la experiencia de las aulas mucho más cuando los estudiantes hablan. Y créanme, sabemos cuales son los estudiantes que contribuyen. Ir preparado me permite preguntar cosas relevantes.
2. Al hacer uso de la palabra en clase, reflexionar sobre lo que va a decir antes de decirlo.
3. Realiza todos los trabajos! Esmerarse por la presentación y profundidad en los trabajos hace de mí una persona mas preparada.
4. Permanecer despierto durante la clase. Si tiene una condición médica que no le produce somnolencia, explicar esto a los instructores antes de la clase.
5. Apagar los teléfonos celulares (o por lo menos ponerlos en vibración).
6. No cierre sus cuadernos y se preparan para salir hasta que el instructor termine la clase. Hacerlo antes es muy grosera y poco profesional.
7. Preséntese a la clase poco antes de que la clase empiece o a tiempo. Caminar en la clase tarde es sumamente grosero y antiprofesional.
8. No plagiar sobre documentos o exámenes! A quien engaña?... será que en el futuro engañara al gerente de la empresa?
9. No asistir a clase si no estoy interesado en ella. Nada te lo exige, ir para distraer a tus compañeros es de mal gusto y poco profesional.
La profesión de ingeniería Industrial desesperadamente necesita graduados éticos, trabajadores. Lo que no necesitamos son los empleados que quieren un trabajo fácil, recogen su cheque de salario, y van a casa. Veo esta actitud en estudiantes que justamente quieren venir a clasificar, no estudiar, hacer el examen y luego exigir por el resultado obtenido. Explico que mis cursos no surten efecto de ese modo.
Con mis dos profesores tuve que estudiar mucho, realizamos muchísimos trabajos, de hecho nos quejábamos de lo insensible que en ocasiones parecían ante nuestro “sufrimiento”; sorprendentemente, al final del semestre, concluimos que la clase fue lo más duro que alguna vez habíamos tomado, excepto que en ellas aprendí más de lo que han aprendido en cualquier otra clase. Ellos eran duros, justo, pero una fuente de conocimiento y ejemplo.
En conclusión, espero que los estudiantes hayan comprendido en parte la importancia de sus papeles en el aula en la vida profesional que les espera, espero que todos caigan en cuenta lo mucho que repercuten en su carrera y la de sus compañeros. Ahora solo tu tienes que responder: ¿Qué clase de estudiante eres tu?, ¿te estas comportando profesionalmente en el aula?
Recuerdo cuando yo era un estudiante universitario, recuerdo cuando en los primeros semestres celebraba que los profesores no asistieran a clase, para mi eso era excelente, que equivocada estaba en esos tiempos. Aun así leía mis libros antes de que yo fuera a la clase, subrayaba definiciones claves y llegaba a clase preparada con preguntas sobre el texto que no comprendí. Yo sabía que necesitaba dominar el material, porque una vez que me graduara, iba a estar la empresa y yo, no iban a estar los libros y maestros para ayudarme.
Mis compañeros eran muy buenos estudiantes, pero no faltaba el que nos hiciera reír a todos, aquel que se burlaba de cada falla del profesor (como si este fuera perfecto) y claro aquel que quería demostrarle a todos lo rebelde que era y como desafiaba al profesor llegando tarde, probándolo con preguntas maliciosas y saliéndose de la clase cuando quisiera, solo para llamar la atención.
Ahora que analizo, justamente esos dos compañeros no están muy bien en su vida profesional, justamente esos huecos generados a lo largo de su carrera se han hecho visibles en su faceta profesional, lo peor de todo es que seguramente ya a nadie le importa que tan chistosos fueron en la universidad.
Para mi fortuna, tuve la oportunidad de conocer a dos de los docentes que mas me aportaron en toda mi carrera universitaria, me enseñaron a ser exigente conmigo misma, a realizar excelentes presentaciones (que ahora mismo son admiradas por directivos), a ser exigente con la presentación de mis trabajos (ahora veo reflejado en los informes), me enseñaron que ante un mercado sitiado de profesionales uno tiene que marcar la diferencia desde sus inicios y uno inicia en la Universidad, es decir TRABAJAR PROFESIONALMENTE EN EL AULA. Me di cuenta de la importancia de mi trabajo, y también que si yo no hacía mi trabajo de forma correcta, entonces yo sufriría la reputación de ser un mal Ingeniero industrial. Encima de eso, traería la vergüenza a mi profesión.
Mis dos docentes me enseñaron algunas normas básicas en la relación maestro- estudiante, luego de mi corta carrera como docente he incluido algunas sugerencias para los estudiantes, a fin de ayudarlos a actuar profesionalmente en el aula:
1. Ir preparado a clase, le ayudará mucho para poder participar en los debates de clase y hacer preguntas. Los docentes realmente disfrutan de la experiencia de las aulas mucho más cuando los estudiantes hablan. Y créanme, sabemos cuales son los estudiantes que contribuyen. Ir preparado me permite preguntar cosas relevantes.
2. Al hacer uso de la palabra en clase, reflexionar sobre lo que va a decir antes de decirlo.
3. Realiza todos los trabajos! Esmerarse por la presentación y profundidad en los trabajos hace de mí una persona mas preparada.
4. Permanecer despierto durante la clase. Si tiene una condición médica que no le produce somnolencia, explicar esto a los instructores antes de la clase.
5. Apagar los teléfonos celulares (o por lo menos ponerlos en vibración).
6. No cierre sus cuadernos y se preparan para salir hasta que el instructor termine la clase. Hacerlo antes es muy grosera y poco profesional.
7. Preséntese a la clase poco antes de que la clase empiece o a tiempo. Caminar en la clase tarde es sumamente grosero y antiprofesional.
8. No plagiar sobre documentos o exámenes! A quien engaña?... será que en el futuro engañara al gerente de la empresa?
9. No asistir a clase si no estoy interesado en ella. Nada te lo exige, ir para distraer a tus compañeros es de mal gusto y poco profesional.
La profesión de ingeniería Industrial desesperadamente necesita graduados éticos, trabajadores. Lo que no necesitamos son los empleados que quieren un trabajo fácil, recogen su cheque de salario, y van a casa. Veo esta actitud en estudiantes que justamente quieren venir a clasificar, no estudiar, hacer el examen y luego exigir por el resultado obtenido. Explico que mis cursos no surten efecto de ese modo.
Con mis dos profesores tuve que estudiar mucho, realizamos muchísimos trabajos, de hecho nos quejábamos de lo insensible que en ocasiones parecían ante nuestro “sufrimiento”; sorprendentemente, al final del semestre, concluimos que la clase fue lo más duro que alguna vez habíamos tomado, excepto que en ellas aprendí más de lo que han aprendido en cualquier otra clase. Ellos eran duros, justo, pero una fuente de conocimiento y ejemplo.
En conclusión, espero que los estudiantes hayan comprendido en parte la importancia de sus papeles en el aula en la vida profesional que les espera, espero que todos caigan en cuenta lo mucho que repercuten en su carrera y la de sus compañeros. Ahora solo tu tienes que responder: ¿Qué clase de estudiante eres tu?, ¿te estas comportando profesionalmente en el aula?
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primera semana ciclo III
lunes, 28 de abril de 2008
"Se debe ser exigente, pero no impaciente", aconseja Andrés López Valderrama, director general de Corferias
El es, a pesar de su juventud, un gerente muy maduro. Sus reflexiones y decisiones son el fruto de análisis profundos, no improvisa nada.
Además, es un buen ejemplo de una mentalidad global, porque su marco de referencia no es el país, sino el mundo entero.
¿Cuáles son los pilares de su estilo gerencial?
Creo en el liderazgo situacional. Es decir, que según la madurez de una organización, se debe usar un estilo diferente. A mayor madurez, mayor delegación, más empoderamiento y autonomía, menor control y seguimiento.
Otro elemento clave es un sistema integral de gestión que, de manera holística, facilite la puesta en marcha de los planes de acción. También pienso que es indispensable generar y consolidar una cultura que inculque y fomente valores tales como la innovación, la visión global y la responsabilidad (que implica trascender en el entorno, que la empresa sea un factor de desarrollo con equidad de la sociedad).
¿Cuáles son sus principales herramientas de gestión?
Lo más importante es entender muy bien cuál es el negocio en el uno está. Para ello hay que explorar en profundidad lo que se hace acá y en otros lugares del mundo. Y se deben hacer preguntas agudas para desafiar el status quo. Luego se puede pasar a una fase creativa, en la que se generen ideas que produzcan una discontinuidad -un gran cambio que nos mueva hacia un nuevo paradigma.
Creo que la Estrategia del océano azul es un gran concepto que ayuda en este proceso, porque lo pone a uno a pensar en interrogantes cruciales: ¿cómo hacer irrelevante a la competencia?, ¿cómo cambiar las reglas del juego en el negocio en el que uno opera?
El siguiente paso es el de la planeación por escenarios -que implica hacer simulaciones con los factores y variables esenciales. Y por último se construye un Balanced Scorecard, donde se resumen los planes de acción, sus metas e indicadores de desempeño. Y todo esto se aterriza en responsabilidades claras para todos.
¿Cuáles han sido las principales lecciones que ha aprendido de sus errores y aciertos?
De mis equivocaciones he aprendido que no se puede hacer todo a la vez. Y que no se debe afanar tanto, las cosas verdaderamente valiosas tardan tiempo en producirse. Hay que ser exigente pero paciente. También he aprendido que hay que entender muy bien la dinámica de los grupos, porque uno como jefe no puede dirigir simplemente con un "notifíquese y cúmplase" y esperar que aparezcan los resultados deseados.
De mis aciertos he aprendido que vale la pena pensar y actuar en grande. En Colombia la educación llena a la gente de limitaciones y de temores, mientras que en los países más avanzados les enseñan a sus ciudadanos todo lo contrario -que no hay restricciones, que hay que soñar en grande.
¿Qué busca al ahora de seleccionar a sus colaboradores más cercanos?
Que sean flexibles para aprender y desaprender constantemente. Además, que sean creativos, que tengan visiones ambiciosas, que trabajen bien en equipo y que sean buenos seres humanos.
¿Qué les aconseja a los jóvenes profesionales que está iniciando su carrera?
Les sugiero que sean emprendedores, creando sus propias empresas o generando nuevas ideas. También, que tengan un horizonte de pensamiento a mediano y largo plazo, que no sean cortoplacistas. Y que asuman su responsabilidad social, que le den sentido a su vida personal y profesional en función de su contribución a la comunidad.
¿Qué les recomienda a las universidades que están formando a los empresarios del futuro?
Deben acercarse más al mundo empresarial, para producir conocimiento aplicado a la realidad nacional. No deben seguir importando teorías extranjeras que acá no tienen vigencia. Pero lo más trascendental es que les abran la mente global, para que comprendan -expresándolo coloquialmente- que el edificio Colpatria no es el más alto del mundo.
¿Cuál es su definición personal de liderazgo?
Un líder es una persona capaz de diseñar un futuro mejor y de movilizar la gente hacia él
¿A cuáles líderes admira y por qué?
A todos los empresarios nacionales porque han podido generar riqueza a pesar de circunstancias tan adversas.
Hoja de vida
Andrés López es abogado de la Universidad del Rosario, especializado en derecho financiero y con una maestría en administración de empresas. Inició su carrera como docente y Secretario Académico de la Facultad de Derecho de su Alma Mater.
Luego se vinculó a la oficina de abogados Rodríguez Azuero y Asociados. Pasó después a la Vicepresidencia Jurídica de la Cámara de Comercio de Bogotá, cargo que ocupó durante 18 meses hasta llegar a la Vicepresidencia Ejecutiva de esa entidad. Cuatro años más tarde -en abril del 2006- fue nombrado director general de Corferias, que organiza 32 ferias anuales
Además, es un buen ejemplo de una mentalidad global, porque su marco de referencia no es el país, sino el mundo entero.
¿Cuáles son los pilares de su estilo gerencial?
Creo en el liderazgo situacional. Es decir, que según la madurez de una organización, se debe usar un estilo diferente. A mayor madurez, mayor delegación, más empoderamiento y autonomía, menor control y seguimiento.
Otro elemento clave es un sistema integral de gestión que, de manera holística, facilite la puesta en marcha de los planes de acción. También pienso que es indispensable generar y consolidar una cultura que inculque y fomente valores tales como la innovación, la visión global y la responsabilidad (que implica trascender en el entorno, que la empresa sea un factor de desarrollo con equidad de la sociedad).
¿Cuáles son sus principales herramientas de gestión?
Lo más importante es entender muy bien cuál es el negocio en el uno está. Para ello hay que explorar en profundidad lo que se hace acá y en otros lugares del mundo. Y se deben hacer preguntas agudas para desafiar el status quo. Luego se puede pasar a una fase creativa, en la que se generen ideas que produzcan una discontinuidad -un gran cambio que nos mueva hacia un nuevo paradigma.
Creo que la Estrategia del océano azul es un gran concepto que ayuda en este proceso, porque lo pone a uno a pensar en interrogantes cruciales: ¿cómo hacer irrelevante a la competencia?, ¿cómo cambiar las reglas del juego en el negocio en el que uno opera?
El siguiente paso es el de la planeación por escenarios -que implica hacer simulaciones con los factores y variables esenciales. Y por último se construye un Balanced Scorecard, donde se resumen los planes de acción, sus metas e indicadores de desempeño. Y todo esto se aterriza en responsabilidades claras para todos.
¿Cuáles han sido las principales lecciones que ha aprendido de sus errores y aciertos?
De mis equivocaciones he aprendido que no se puede hacer todo a la vez. Y que no se debe afanar tanto, las cosas verdaderamente valiosas tardan tiempo en producirse. Hay que ser exigente pero paciente. También he aprendido que hay que entender muy bien la dinámica de los grupos, porque uno como jefe no puede dirigir simplemente con un "notifíquese y cúmplase" y esperar que aparezcan los resultados deseados.
De mis aciertos he aprendido que vale la pena pensar y actuar en grande. En Colombia la educación llena a la gente de limitaciones y de temores, mientras que en los países más avanzados les enseñan a sus ciudadanos todo lo contrario -que no hay restricciones, que hay que soñar en grande.
¿Qué busca al ahora de seleccionar a sus colaboradores más cercanos?
Que sean flexibles para aprender y desaprender constantemente. Además, que sean creativos, que tengan visiones ambiciosas, que trabajen bien en equipo y que sean buenos seres humanos.
¿Qué les aconseja a los jóvenes profesionales que está iniciando su carrera?
Les sugiero que sean emprendedores, creando sus propias empresas o generando nuevas ideas. También, que tengan un horizonte de pensamiento a mediano y largo plazo, que no sean cortoplacistas. Y que asuman su responsabilidad social, que le den sentido a su vida personal y profesional en función de su contribución a la comunidad.
¿Qué les recomienda a las universidades que están formando a los empresarios del futuro?
Deben acercarse más al mundo empresarial, para producir conocimiento aplicado a la realidad nacional. No deben seguir importando teorías extranjeras que acá no tienen vigencia. Pero lo más trascendental es que les abran la mente global, para que comprendan -expresándolo coloquialmente- que el edificio Colpatria no es el más alto del mundo.
¿Cuál es su definición personal de liderazgo?
Un líder es una persona capaz de diseñar un futuro mejor y de movilizar la gente hacia él
¿A cuáles líderes admira y por qué?
A todos los empresarios nacionales porque han podido generar riqueza a pesar de circunstancias tan adversas.
Hoja de vida
Andrés López es abogado de la Universidad del Rosario, especializado en derecho financiero y con una maestría en administración de empresas. Inició su carrera como docente y Secretario Académico de la Facultad de Derecho de su Alma Mater.
Luego se vinculó a la oficina de abogados Rodríguez Azuero y Asociados. Pasó después a la Vicepresidencia Jurídica de la Cámara de Comercio de Bogotá, cargo que ocupó durante 18 meses hasta llegar a la Vicepresidencia Ejecutiva de esa entidad. Cuatro años más tarde -en abril del 2006- fue nombrado director general de Corferias, que organiza 32 ferias anuales
La venta de comida callejera es otro de los problemas para la salud pública en Cartagena
Una de las preferencias de muchos cartageneros es deleitarse con la variedad de alimentos que se ofrecen en cada esquina de Cartagena.
En lo que estas personas no tienen en cuenta es el riesgo que corren al ingerir productos que no han sido adecuadamente tratados o manipulados.
Fritos, carnes, pasabocas, entre otros, hacen parte de la dieta de miles de personas que ven en éstos una opción para calmar su apetito a un precio favorable.
OSCAR DÍAZ , EL UNIVERSAL
Lo más recomendable es no consumir alimentos preparados en la calle, porque no reúnen las condiciones mínimas de higiene.
Así lo cree Anselmo Morales, quien armado con chicharrón y bollo limpio asegura que “esta comida es mejor que la que me como en mi casa y es lo único que me quita el hambre que me deja el trabajo”.
Ricardo Moreno, propietario de un puesto informal de comida en la Avenida Daniel Lemaitre, cuenta que con los 42 años de antigüedad que tiene su negocio ha mejorado notablemente la manipulación de los alimentos, y según él, eso queda confirmado en la afluencia constante de comensales.
El comerciante indicó que cuenta con la certificación expedida por el Departamento Administrativo de Salud (Dadis) y que por eso “podemos ofrecer un producto de calidad”.
La Plazoleta de la Olímpica es otro de los puntos neurálgicos donde se concentran varios kioscos que ofrecen alimentos, a los que los cartageneros que laboran en el Centro acuden masivamente.
En medio del trajín cotidiano del mediodía, Denis Echeverría, dueña de uno de los establecimientos de la zona, expresa: “Aquí cumplimos con todas las normas que exigen las autoridades gracias a capacitaciones con las que hemos perfeccionado la técnica para trabajar con comida”.
Echeverría reconoció además que en los 26 años que lleva operando en el lugar, ha tenido varias amenazas de cierre por parte de las autoridades distritales que controlan esta actividad, “pero siempre se llega a acuerdos para que nosotros cumplamos con lo que ellos nos piden”.
Los clientes de este restaurante parecen complacidos con la sazón de Denis, quien internada en su cocina no descuida en ningún momento los platillos que prepara en sus calderos.
Solo bastó con caminar un poco para hallar a un vendedor de chorizos, quien en medio de una calle cercana al Parque del Centenario, vociferaba los precios de su ‘manjar’.
Se trata José Ángel Torreglosa, quien ignora completamente la existencia de un certificado para la comercialización de alimentos, “yo no sé nada de certificados o carnés, lo que sí necesito es trabajar para mantener a mi familia”.
Como Torreglosa laboran en diferentes sectores de la ciudad personas que manipulan alimentos, sin que ninguna autoridad les haya otorgado el permiso respectivo.
“REALIZAMOS CONTROLES PERMANENTES”
Gustavo Orozco Lorduy, del Programa de Vigilancia y Control de Medicamentos y Alimentos del Dadis, indicó que la entidad adelanta acciones para regular esta actividad informal.
Como herramienta para su trabajo Orozco destacó el censo realizado en 2007 para la identificación de los manipuladores de alimentos, en el que se reveló una cifra de aproximadamente 800 personas dedicadas a esta labor en sectores diferentes de la ciudad.
Los datos estadísticos muestran al Centro y al resto del sector turístico como las zonas con presencia mayor de puestos de comercialización alimentos.
“Estamos en el proceso de identificación de la población hacia la que dirigimos nuestro esfuerzo, pero es un camino largo y dispendioso. En el censo que tenemos hoy no podemos encontrar, por ejemplo, a todas las personas que laboran de noche y que se ubican en sectores como la Troncal de Occidente”, explicó Orozco.
De igual manera, el informe ha servido, según el funcionario, para ofrecer capacitaciones al personal que ha cumplido con los requisitos que exige el estudio sanitario, así como la comprobación del permiso para operar en el espacio público.
“El trabajo de nosotros (Dadis) se complementa con el de la Oficina de Espacio Público y la Secretaría del Interior, quienes constantemente realizan operativos para frenar la proliferación de este tipo de negocios”, añadió
Por medio de Guardianes de la Salud Pública, la entidad pretende recordarle a los negocios comidas en las calles su compromiso con el tratamiento adecuado de los alimentos, y en caso de incumplimiento a las normas sanitarias, los infractores podrían ser sancionados con cierres transitorios de sus negocios, y si reinciden, la suspensión sería definitiva.
Carné de manipulador,
El Dadis informa que para obtener el permiso de manipulador de alimentos es necesario:
–Recibir una capacitación sobre Buenas Prácticas en Manipulación de Alimentos (BPM).
–Cumplir con los exámenes médicos de rigor.
El aval sólo se le otorga a vendedores ambulantes y estacionarios que manipulan alimentos en la vía pública con permiso de la Gerencia de Espacio Público. Además cobija a madres comunitarias que trabajan con alimentos para el restaurante escolares.
“No es higiénico”,
La nutricionista Marlene de Pantoja señala que “consumir alimentos preparados en la calle no es recomendable porque éstos están expuestos a las condiciones cambiantes del clima, y por tanto tienen probabilidad mayor de estar infectados con bacterias”.
Según la especialista, en estas condiciones “es factible que los alimentos se descompongan por estar a la intemperie”.
Además, “no es adecuado que una misma persona sea la que prepare los alimentos, reciba el dinero de las ventas y atienda las mesas de los clientes, que es lo que pasa en la mayoría de estos sitios”, puntualizó.
La nutricionista hace un llamado a la ciudadanía para que se abstenga de consumir alimentos en sitios que no cumplan con las normas sanitarias básicas
En lo que estas personas no tienen en cuenta es el riesgo que corren al ingerir productos que no han sido adecuadamente tratados o manipulados.
Fritos, carnes, pasabocas, entre otros, hacen parte de la dieta de miles de personas que ven en éstos una opción para calmar su apetito a un precio favorable.
OSCAR DÍAZ , EL UNIVERSAL
Lo más recomendable es no consumir alimentos preparados en la calle, porque no reúnen las condiciones mínimas de higiene.
Así lo cree Anselmo Morales, quien armado con chicharrón y bollo limpio asegura que “esta comida es mejor que la que me como en mi casa y es lo único que me quita el hambre que me deja el trabajo”.
Ricardo Moreno, propietario de un puesto informal de comida en la Avenida Daniel Lemaitre, cuenta que con los 42 años de antigüedad que tiene su negocio ha mejorado notablemente la manipulación de los alimentos, y según él, eso queda confirmado en la afluencia constante de comensales.
El comerciante indicó que cuenta con la certificación expedida por el Departamento Administrativo de Salud (Dadis) y que por eso “podemos ofrecer un producto de calidad”.
La Plazoleta de la Olímpica es otro de los puntos neurálgicos donde se concentran varios kioscos que ofrecen alimentos, a los que los cartageneros que laboran en el Centro acuden masivamente.
En medio del trajín cotidiano del mediodía, Denis Echeverría, dueña de uno de los establecimientos de la zona, expresa: “Aquí cumplimos con todas las normas que exigen las autoridades gracias a capacitaciones con las que hemos perfeccionado la técnica para trabajar con comida”.
Echeverría reconoció además que en los 26 años que lleva operando en el lugar, ha tenido varias amenazas de cierre por parte de las autoridades distritales que controlan esta actividad, “pero siempre se llega a acuerdos para que nosotros cumplamos con lo que ellos nos piden”.
Los clientes de este restaurante parecen complacidos con la sazón de Denis, quien internada en su cocina no descuida en ningún momento los platillos que prepara en sus calderos.
Solo bastó con caminar un poco para hallar a un vendedor de chorizos, quien en medio de una calle cercana al Parque del Centenario, vociferaba los precios de su ‘manjar’.
Se trata José Ángel Torreglosa, quien ignora completamente la existencia de un certificado para la comercialización de alimentos, “yo no sé nada de certificados o carnés, lo que sí necesito es trabajar para mantener a mi familia”.
Como Torreglosa laboran en diferentes sectores de la ciudad personas que manipulan alimentos, sin que ninguna autoridad les haya otorgado el permiso respectivo.
“REALIZAMOS CONTROLES PERMANENTES”
Gustavo Orozco Lorduy, del Programa de Vigilancia y Control de Medicamentos y Alimentos del Dadis, indicó que la entidad adelanta acciones para regular esta actividad informal.
Como herramienta para su trabajo Orozco destacó el censo realizado en 2007 para la identificación de los manipuladores de alimentos, en el que se reveló una cifra de aproximadamente 800 personas dedicadas a esta labor en sectores diferentes de la ciudad.
Los datos estadísticos muestran al Centro y al resto del sector turístico como las zonas con presencia mayor de puestos de comercialización alimentos.
“Estamos en el proceso de identificación de la población hacia la que dirigimos nuestro esfuerzo, pero es un camino largo y dispendioso. En el censo que tenemos hoy no podemos encontrar, por ejemplo, a todas las personas que laboran de noche y que se ubican en sectores como la Troncal de Occidente”, explicó Orozco.
De igual manera, el informe ha servido, según el funcionario, para ofrecer capacitaciones al personal que ha cumplido con los requisitos que exige el estudio sanitario, así como la comprobación del permiso para operar en el espacio público.
“El trabajo de nosotros (Dadis) se complementa con el de la Oficina de Espacio Público y la Secretaría del Interior, quienes constantemente realizan operativos para frenar la proliferación de este tipo de negocios”, añadió
Por medio de Guardianes de la Salud Pública, la entidad pretende recordarle a los negocios comidas en las calles su compromiso con el tratamiento adecuado de los alimentos, y en caso de incumplimiento a las normas sanitarias, los infractores podrían ser sancionados con cierres transitorios de sus negocios, y si reinciden, la suspensión sería definitiva.
Carné de manipulador,
El Dadis informa que para obtener el permiso de manipulador de alimentos es necesario:
–Recibir una capacitación sobre Buenas Prácticas en Manipulación de Alimentos (BPM).
–Cumplir con los exámenes médicos de rigor.
El aval sólo se le otorga a vendedores ambulantes y estacionarios que manipulan alimentos en la vía pública con permiso de la Gerencia de Espacio Público. Además cobija a madres comunitarias que trabajan con alimentos para el restaurante escolares.
“No es higiénico”,
La nutricionista Marlene de Pantoja señala que “consumir alimentos preparados en la calle no es recomendable porque éstos están expuestos a las condiciones cambiantes del clima, y por tanto tienen probabilidad mayor de estar infectados con bacterias”.
Según la especialista, en estas condiciones “es factible que los alimentos se descompongan por estar a la intemperie”.
Además, “no es adecuado que una misma persona sea la que prepare los alimentos, reciba el dinero de las ventas y atienda las mesas de los clientes, que es lo que pasa en la mayoría de estos sitios”, puntualizó.
La nutricionista hace un llamado a la ciudadanía para que se abstenga de consumir alimentos en sitios que no cumplan con las normas sanitarias básicas
lunes, 21 de abril de 2008
Trabajo segundo corte
Estudiantes, primero que todo quiero pedirles excusas por ausentarme el viernes, debido a problemas de salud.
Por otra parte quiero corroborar lo dicho la clase pasada: el trabajo es para el viernes 25 de abril en medio MAGNETICO, llevar quemado en Cd a Clase. Ese mismo día se realizará la sustención con Diapositivas por cada grupo. El trabajo escrito tendra un procentaje de 20% y la sustentación 20%.
El trabajo debe contener los siguientes puntos:
1. Realizar el perfil de minimo 5 cargos de la empresa.
2. Comparar el perfil diseñado, con el perfil actual de la persona que desempeña el cargo (Ver fortamo 1).
3. Sacar conclusiones de la comparación punto 2.
4. Realizar una evaluación de desempeño de 3 cargos de la administración (ver formato 2).
5. Sacar conclusiones comparación punto 3.
6. Como futuros asesores, redactar un informe al gerente de la empresa realizando unas recomendaciones de su empresa de acuerdo al analisis realizado en los anteriores puntos.
7. Presentación de acuerdo a las normas de ICONTEC.
Cualquier duda, me encuentran todas las noches en la sala de profesores.
El blog tendra un valor del 30%
Talleres: 30%
Por otra parte quiero corroborar lo dicho la clase pasada: el trabajo es para el viernes 25 de abril en medio MAGNETICO, llevar quemado en Cd a Clase. Ese mismo día se realizará la sustención con Diapositivas por cada grupo. El trabajo escrito tendra un procentaje de 20% y la sustentación 20%.
El trabajo debe contener los siguientes puntos:
1. Realizar el perfil de minimo 5 cargos de la empresa.
2. Comparar el perfil diseñado, con el perfil actual de la persona que desempeña el cargo (Ver fortamo 1).
3. Sacar conclusiones de la comparación punto 2.
4. Realizar una evaluación de desempeño de 3 cargos de la administración (ver formato 2).
5. Sacar conclusiones comparación punto 3.
6. Como futuros asesores, redactar un informe al gerente de la empresa realizando unas recomendaciones de su empresa de acuerdo al analisis realizado en los anteriores puntos.
7. Presentación de acuerdo a las normas de ICONTEC.
Cualquier duda, me encuentran todas las noches en la sala de profesores.
El blog tendra un valor del 30%
Talleres: 30%
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